Cómo hacer una entrevista a los abuelos: una guía práctica

Una lista de buenas preguntas no basta si la conversación en sí no funciona. Así te preparas, así preguntas, y así manejas los silencios y las emociones.
Guías y consejos 8 min de lectura
Una anciana hojea pensativa un álbum de fotos, como símbolo de una conversación tranquila con los abuelos

La mejor lista de preguntas sirve de poco si la conversación en sí no funciona. Una entrevista con los abuelos no es un interrogatorio ni un examen, es una conversación con algunas reglas adicionales. Esta guía muestra lo que realmente importa, desde la preparación hasta cómo conservar las respuestas.

La preparación adecuada

Un lugar tranquilo y tiempo sin compromisos después marcan más diferencia que cualquier pregunta ingeniosa. Televisor apagado, móvil fuera, en el mejor de los casos solo los dos. Quien tiene a un tercero o un cuarto sentado al lado suele obtener respuestas más educadas, pero más cortas.

Ayuda elegir de antemano dos o tres preguntas, en lugar de improvisar sobre la marcha. El cuestionario completo para abuelos es un buen punto de partida, aunque no hace falta recorrerlo entero.

Preguntas abiertas en lugar de un interrogatorio

Las preguntas que se pueden responder con sí o no terminan una conversación, en lugar de abrirla. «¿Lo pasasteis mal entonces?» rara vez lleva lejos. «¿Cómo era un día normal para vosotros?» en cambio, casi siempre.

Igual de importante: preguntar por escenas en lugar de por años. No «¿Cuándo fuiste a la escuela?», sino «¿A qué olía tu aula?». Las impresiones sensoriales concretas rescatan recuerdos que no se han contado en décadas.

Aguantar el silencio

Tras una pregunta suele surgir una pausa que se siente larga. El reflejo es insistir enseguida o pasar a la siguiente pregunta. Es mejor aguantar el silencio. A menudo, tras unos segundos llega la frase realmente importante, la que de otro modo nunca se habría dicho.

Cuando la conversación se vuelve emotiva

Algunos recuerdos son bonitos, otros son difíciles. Si un tema conmueve o pesa visiblemente, basta con preguntar si quiere seguir contándolo, en lugar de continuar automáticamente. Un «Eso también lo podemos hablar más adelante» está totalmente bien y le quita presión a la conversación.

Varias conversaciones cortas en lugar de una entrevista larga

Una única conversación larga casi siempre agota, tanto a quien cuenta como a quien escucha. Funciona mejor tener varias conversaciones cortas repartidas a lo largo de varias semanas, a veces una sola pregunta por la tarde, a veces una hora entera el domingo. Así el relato sigue siendo voluntario, en lugar de convertirse en una obligación.

Cómo conservar la conversación

Las notas son mejores que nada, pero lo más valioso de una conversación así es la voz: la entonación, la risa, la breve pausa antes de una frase importante. Con e-mem se puede conservar exactamente eso. En lugar de preparar tú mismo las preguntas y manejar una grabadora, tus abuelos responden preguntas estructuradas directamente en el navegador, a su propio ritmo.

Quien prefiera empezar por escrito encontrará en el cuestionario para imprimir las mismas preguntas con espacio para respuestas escritas a mano.

El primer paso cuenta más que la preparación perfecta

Ninguna conversación con los abuelos sale según lo planeado, y eso también está bien. Más importante que cualquier técnica es simplemente empezar. Las respuestas recopiladas se pueden pedir más tarde como audiolibro personal en una memoria USB o en un marco de fotos, un regalo para los abuelos que se vuelve más valioso con cada año.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debería durar una conversación con los abuelos?
Entre veinte y treinta minutos es un buen punto de referencia. Más tiempo se vuelve agotador enseguida, menos a menudo no basta para más que una respuesta superficial. Varias conversaciones cortas son mejores que una sola larga.
¿Y si a los abuelos no les gusta contar cosas?
Las preguntas concretas sobre el día a día y el trabajo suelen funcionar mejor que pedirles que hablen de la vida en general. Fotos antiguas o una receta favorita como punto de partida también ayudan a menudo más que una pregunta directa.
¿Tengo que grabar toda su vida de una vez?
No. Funciona mejor por partes, repartido a lo largo de varias semanas o meses. Con e-mem se puede responder a cada pregunta por separado, de modo que poco a poco surge una historia de vida completa.

Conserva tu propia historia familiar

Con e-mem grabas la historia de vida de tus seres queridos por secciones, guiado por preguntas preparadas, sin necesitar conocimientos técnicos.

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